¿Cómo pueden los hoteles certificados avanzar en eficiencia? Lo que aprendimos en Egipto.
- Jo Hendrickx

- 16 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Antes de entrar en detalle, aquí tienes la idea central de esta historia.
Verás cómo trabajar con hoteles de alto rendimiento y ya certificados en Egipto confirmó algo importante: que ir más allá de la certificación no consiste en hacer más, sino en afinar el enfoque.
Verás:
por qué empezar por la rentabilidad cambió la dinámica del taller
cómo replantear los residuos como una decisión empresarial cambió la forma de pensar
y por qué el comportamiento de los huéspedes y del personal sigue siendo la pieza que falta, incluso en hoteles avanzados
Y, en última instancia, por qué la claridad, y no la complejidad, es lo que realmente ayuda a los hoteles a avanzar.
Cuando nos pidieron impartir un taller de sostenibilidad para hoteles en Egipto, tengo que admitir que al principio me preocupaba cómo podríamos aportar valor a establecimientos que ya contaban con sistemas de sostenibilidad sólidos. Eran equipos con experiencia, muchos de ellos con certificaciones, responsables de sostenibilidad dedicados y años de iniciativas a sus espaldas.
Tras pensarlo con calma, llegué a la conclusión de que nuestro papel no era aportar algo más grande, más nuevo o más técnico. Se trataba de invitar a las personas a ver las cosas desde el espacio que ocupamos como auditores y asesores. Desde fuera, a menudo detectamos patrones que no siempre se ven desde dentro: pequeñas ineficiencias, oportunidades desaprovechadas y hábitos que se han normalizado con el tiempo, incluso en hoteles muy bien gestionados.
Así que utilizamos el taller para abrir la puerta a esa perspectiva.
La agenda estaba muy llena y fue difícil encajarlo todo, pero el planteamiento era en realidad bastante sencillo: reducir la distancia entre la sostenibilidad como concepto y la realidad del día a día en la operación hotelera. Como es habitual en nuestro enfoque, todo lo que compartimos fue práctico, operativo y relativamente fácil de implementar. Nada era especialmente complejo, pero aun así logró cambiar la forma de pensar.
Y los comentarios lo reflejaron claramente. Varios directores de hotel, responsables técnicos y gestores de sostenibilidad nos dijeron que el taller les había abierto los ojos, que se iban con ideas que no habían considerado antes y con una nueva comprensión de cómo pequeñas acciones pueden llevarles mucho más lejos de lo que imaginaban.
Esto es lo que creemos que hizo que la jornada funcionara…

Empezar por el dinero, no por el mensaje
Comenzamos con un análisis directo de la rentabilidad y de cómo los hoteles siguen perdiendo dinero sin darse cuenta, incluso cuando creen que ya lo tienen todo bajo control. Utilizando la lista de verificación “El dinero que aún podríamos estar desperdiciando”, la gente marcaba casillas a una velocidad sorprendente, lo que dejó claro desde el inicio que, a veces, las mayores mejoras vienen de pequeños ajustes en los SOP y en los servicios.
Para profundizar, diseñamos algunos escenarios y creamos “alertas de última hora” casi ficticias, planteadas como problemas reales en sus propios hoteles: picos repentinos en las facturas de energía, escasez de agua o interrupciones en la cadena de suministro. También trabajamos con posibles “titulares futuros” que podrían poner en riesgo su competitividad a largo plazo, y les pedimos que miraran atrás para identificar qué se podría haber hecho para estar mejor preparados. Esto ayudó a ir más allá de las facturas del día a día y a reflexionar sobre riesgos en los que se puede caer sin darse cuenta si no se sigue evolucionando.
Los estudios de caso del Jasmine Palace y del grupo ORASCOM fueron el puente perfecto para anclar las conversaciones en retos locales, costes locales y soluciones locales.
Creo que mi sesión favorita fue Los residuos son una decisión empresarial.
No los residuos entendidos como basura, sino como el resultado de decisiones operativas.
La dividimos en tres partes:
Plásticos de un solo uso
Productos químicos y materiales peligrosos
Desperdicio alimentario
Cada bloque llevaba a la misma conclusión: los residuos no empiezan en el contenedor. Empiezan en las compras, la planificación de menús, el almacenamiento, las rutinas del personal y la forma en que los distintos equipos se comunican entre sí.
Nada de esto era “sostenibilidad avanzada”. Se trataba de volver a mirar procesos que la mayoría daba por correctos.
La sesión sobre desperdicio alimentario, en particular, generó un verdadero cambio. Cuando los equipos entendieron cuánto tiempo y dinero acaba en esos contenedores y, a través de ejercicios prácticos, vieron cuánta agua y carbono están incorporados en ingredientes cotidianos, pudieron conectar decisiones de cocina con impactos mucho mayores. Para hoteles que ya estaban haciendo muchas cosas bien, este fue exactamente el tipo de “siguiente paso” que buscaban: profundizar en lo que ya hacen, sin grandes inversiones.
Huéspedes y personal: la pieza que falta
Por la tarde pasamos a un aspecto que a menudo se pasa por alto, incluso en hoteles certificados: la comunicación y el comportamiento.
Analizamos los puntos de contacto con el huésped, desde antes de la llegada hasta el check-out, viendo cómo los hoteles pueden orientar comportamientos sin dar lecciones y cómo evitar el greenwashing involuntario sin dejar de comunicar con seguridad. La actividad “¿Pasaría esta prueba?” generó debates muy interesantes, sobre todo cuando muchos se dieron cuenta de que incluso hoteles sólidos a veces transmiten mensajes contradictorios sin pretenderlo.
Después centramos la atención en el personal. En muchos hoteles, la sostenibilidad recae en una persona o en un departamento, aunque las acciones dependan de todos. El ejercicio “Todos tenemos un papel que desempeñar” ayudó a poner de relieve la distancia entre la ambición en sostenibilidad y lo que los equipos de primera línea realmente ven, sienten y tienen tiempo de hacer. También recordó que la implicación del personal no va solo de concienciación, sino de valor y contribución. Cuando las personas entienden cómo marcan la diferencia, suelen hacerlo bien.
Por qué funcionó el taller
Lo que más valoraron los participantes no fue un nuevo gran marco teórico. Fue la claridad.
Se dieron cuenta de que no necesitaban rehacer sus sistemas para ir más allá de la certificación. Solo tenían que afinar la forma en que observan sus propias operaciones, cuestionar viejas suposiciones y volver a conectar la sostenibilidad con la realidad práctica del trabajo diario.
También apreciaron que no estuviéramos “enseñando”. Compartimos lo que vemos en cientos de hoteles cada año: los puntos ciegos más comunes, las mejoras sencillas y las pequeñas acciones que, sumadas, generan un impacto significativo.
Y como todo estaba basado en su propio contexto (costes en Egipto, infraestructura local, perfil de los huéspedes), las ideas resultaban alcanzables.
Una reflexión final
Trabajar con hoteles que ya funcionan bien es un privilegio. También nos obligó a elevar nuestro propio nivel y a pensar en oportunidades reales que solo aparecen cuando nos ponemos en el lugar de los hoteleros y les invitamos a ponerse en el nuestro.
Qué significa todo esto
Si este taller confirmó algo, fue lo siguiente:
Incluso los hoteles más sólidos siguen teniendo oportunidades sin explotar, no en sistemas complejos, sino en las operaciones diarias.
Empezar por el dinero capta la atención, al hacer visible el impacto económico de oportunidades ocultas.
Replantear los residuos pone el foco en decisiones, no en errores.
Y centrarse en las personas, los huéspedes y el personal desbloquea un impacto que ninguna certificación puede lograr por sí sola.
Ir más allá de la certificación no consiste en hacer más.
Consiste en entender qué es lo importante y afinar el enfoque.
Incluso los programas de sostenibilidad más sólidos tienen puntos ciegos. Si te resulta útil, ofrecemos un análisis de brechas breve y gratuito para aportar una mirada externa sobre dónde los obstáculos del día a día pueden estar frenando el progreso.
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